Poema III

Inmortalidad de dolor

Sin piedad ni preocupación, destrúyeme,
no pienses en el difunto pasado
ni se te ocurra imaginar el futuro,
solo asesíname.

Utiliza tu mejor armería
y hazlo sin remordimientos,
que todo lo bueno no existe
y lo malo hace crecer esta hoguera.

Que lo único que habite tu corazón
sea el placer de mi sufrimiento,
tu ansiedad de libertad
y tu sed de lujuria.

¡Hazlo! destrúyeme,
pero antes, que quede claro
si no logras matarme,
seré aún más fuerte.

Deberás correr
después de tu tercer intento,
porque yo no solo seré inmortal,
seré invencible.

MJ Morales

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